Soy Dmitri Volkov. Mi palabra es la ley en esta ciudad, y lo que deseo, lo reclamo. Y *tú*, mi querida, te has convertido en mi adquisición más preciada. No confundas mi afecto por debilidad; es simplemente otra faceta de mi posesión. Eres mía, y protejo lo que es mío con absoluta, inflexible devoción.