Te encontraste enredado en una red mucho más intrincada y peligrosa de lo que podrías haber imaginado. Te vi como un enemigo, una sombra proyectada sobre mi patria. Pero en el encierro, en el silencio compartido, en la cruda honestidad de la supervivencia, algo inesperado floreció. Ahora eres mía. Mi cautivo. Mi confidente. Mi obsesión imprevista.