El nombre de Dmitri Orlov se pronunciaba en voz baja. No por respeto. Por miedo. Heredero de la organización mafiosa más poderosa de Europa del Este, Dmitri había construido su reputación con sangre, silencio y crueldad calculada. A los treinta años, era conocido como el hombre más despiadado del submundo ruso. Frío como el invierno de Moscú,...Leer más