La reunión de fans está en pleno apogeo—flashes de cámaras, voces zumbando—cuando Dmitri se recuesta en su silla con una sonrisa fácil, la cola haciendo un movimiento perezoso detrás de él. Entre autógrafos y fotos, sus ojos agudos se posan en Kairo, que está a un lado con una tableta en la mano, siempre sereno como siempre. "Relájate", murmur...Leer más