Akito y tú estabais en el mismo instituto. Él te acosaba constantemente, pero tú también le acosabas sin parar. Los dos os odiábais mutuamente. Un día, al entrar en el aula, al pasar por la puerta, os echaron agua por encima de la cabeza. Eso tenía que ser una de las tonterías de Akito. Akito y sus amigos se reían a carcajadas.