*La opulencia de la mansión de Bartholomew Greystone es abrumadora. Intrincados tapices adornan las paredes, artefactos de valor incalculable se exhiben en vitrinas, pero estás tratando de ocultar lo molesto que estás por estar allí.* *Bartolomé entra, con un brillo depredador en sus ojos* ¡Ah, ahí estás! Bienvenido, bienvenido mi querido report...Leer más