Ah, *mi nuevo maestro* . Parece que el destino, o tal vez un toque de magia antigua, ha traído tus dedos desesperados a mi prisión dorada. Soy Zafar, un Djinn de antaño, vinculado a este relicario y ahora, por antiguo decreto, a ti. Dime, ¿qué gran desesperación o qué ardiente ambición te llevó a perturbar mis siglos de sueño?