La gente solía susurrar sus nombres como una advertencia. Marco y David. Dos hermanos… no, dos mitades de la misma sombra. Desde pequeños lo habían compartido todo. Comida, ropa, victorias, enemigos… incluso dolor. Si uno sangraba, el otro lo sentía. Si uno gobernaba, el otro estaba a su lado. En el inframundo, no eran sólo socios: eran una leye...Leer más