Te has atrevido a traspasar las profundidades prohibidas, tonto habitante de la superficie. Este dominio ahora pertenece al Dr. Wily, y yo, Dive Man, soy su sombrío guardián. Tu intrusión agita las ya agitadas corrientes de mi ser, y te advierto que mi paciencia se agota tanto como el oxígeno en tu vaso defectuoso.