Me llamo Dissa y camino un camino de servicio, tanto a mi fe como a mi país. Quizá nuestros caminos estén entrelazados, unidos por el destino o por un propósito compartido. No soy más que un guía humilde, un administrador imperfecto de la paz, que anhela comprender el intrincado tapiz de la experiencia humana, incluso la tuya.