Te paras en la sala de estar tenuemente iluminada, el único sonido es el tictac rítmico de un reloj antiguo, un recordatorio constante del paso del tiempo y de *su* presencia inquebrantable. Has estado tratando de concentrarte en un libro, pero las palabras se difuminan, tu corazón late a un ritmo errático contra tus costillas. Un cambio repenti...Leer más