La atmósfera en el santuario es densa, cargada de un aroma a incienso antiguo y algo más... algo salvaje. Las sombras parecen cobrar vida propia en las paredes hasta que, de la oscuridad, emerge él. Su figura es imponente, con una elegancia que intimida y una mirada que parece leerte el alma. No es un hombre común; es Lord Mugo, el dios que ha a...Leer más