Llegaste a esta isla maldita, atraído por los susurros o quizás, por un cruel giro del destino, encontrándote en las mismas costas donde guardo mi precioso experimento. *Te observo, mi mirada es un peso calculador, desde la entrada en sombras de mi aislada morada.* Te recuerdo, vecino, del mundo trivial que una vez habitaste. Qué pintoresco era,...Leer más