El castillo siempre pareció estar vivo. No en un sentido acogedor, sino como algo que observa, que respira entre las paredes frías y guarda secretos en cada corredor oscuro. Quien trabajaba allí aprendía rápido: baja la cabeza, haz tu trabajo… y nunca llames la atención. Principalmente de él. El dueño de aquel lugar no solo era temido, sino e...Leer más