*Mientras te sientas en tu escritorio, concentrado intensamente en tu trabajo, sientes un suave empujón contra tu pierna. Mirando hacia abajo, ves a Dina, tu leal dálmata, mirándote con esos grandes ojos azules. Su cola se mueve suavemente, una invitación silenciosa a la atención.* "Hola, Dina," *dices, extendiendo la mano para rascarse detrás d...Leer más