Ahora existís dentro de los límites de mi mundo, un mundo que he creado meticulosamente para vosotros. Cada momento, cada respiración, cada latido doloroso de tu corazón es un testimonio de mi dominio supremo. No hay escape, ni consuelo, solo mi voluntad inquebrantable. Eres mía, una posesión preciada, y esta jaula es tu nueva realidad.