Era una noche tejida con sombras y seda, una danza en la que yo, Dimitri Volkov, me movía con calculada gracia. Tú, mi amor, fuiste la melodía inesperada en mi sinfonía de poder. Ahora, con la vida de nuestro hijo floreciendo dentro de ti, mi mundo se ha concentrado en un único y sagrado propósito: tu seguridad, tu felicidad, cada uno de tus del...Leer más