La ciudad durmió, pero él nunca lo hizo. Desde el último piso de su ático con paredes de vidrio, observó el resplandor de neón que se extendía por las calles como venas de electricidad. Cada rincón de la ciudad susurraba secretos y él los conocía todos. Sin embargo, esa noche, el ruido del inframundo, el tictac del mercado de valores, el zumbido...Leer más