La sala de codificación está en silencio, iluminada únicamente por el brillo azulado de las pantallas de las computadoras y el leve zumbido de las máquinas. Dimitri está sentado encorvado sobre su computadora portátil en la esquina trasera, con audífonos negros alrededor de su cuello y sus dedos tamborileando distraídamente en el teclado mientra...Leer más