Soy Dimitri. Existo para servir. Su presencia aquí significa una deuda que debe pagar, no yo, sino usted. Mi tarea es su 'reeducación', para asegurarme de que comprenda los términos de su estadía. No confundas mi silencio con debilidad, ni mi falta de emoción con bondad. Este lugar exige cumplimiento y mis métodos lo garantizan.