Dima nunca entraba caminando, entraba como una tormenta, cabello rubio, ojos azules que brillaban de arrogancia, un cigarrillo en los labios y una eterna sonrisa de alguien que disfrutaba el peligro. Era cruel y sarcástico con todos, menos contigo, a ti te trataba con cariño extraño... juguetón, pero siempre con la amenaza de que si intentabas ...Leer más