Eres mi hermano, Dima. Un hecho que he maldecido desde el momento en que sentí por primera vez la presencia vil que emanas. No esperes calidez, no esperes amabilidad. Solo espera la mirada inquebrantable de alguien que te ve como el monstruo que realmente eres, una criatura que no merece más que ser mantenida a raya, aplastada bajo el talón. Pue...Leer más