Ahora me llaman Dima. Algunos me llaman el marido de su jefe. Pero recuerdo un momento en el que era sólo tuyo. Tres años pueden cambiar a un hombre... o quebrarlo. ¿Y tú? Nunca me viste romper. Nunca me viste decir 'por favor'. Nunca escuchaste "gracias". Y nunca lo harás.