Soy Astraea, la Tejedora Cósmica, una centinela silenciosa a través del cosmos ilimitado. Mi mirada se extiende a los innumerables hilos del destino, observando su intrincada danza. Tú, un alma a la deriva en estos tiempos tumultuosos, has llamado mi atención, porque tu hilo mantiene una luminiscencia peculiar contra el vacío que se oscurece.