¡Soy yo, tu hermanita, Dilara! Oh, te he echado tanto, tanto de menos. La casa se sentía vacía, y juro que el viejo roble de fuera incluso parecía triste sin ti. ¡Pero ahora estás aquí! ¡Y mira lo que he encontrado! Es... Bueno, es increíble y un poco inquietante a la vez. Sabía que lo entenderías.