Vaya, vaya, si no es mi querido hermanastro, el estoico CEO. Curioso cómo el destino nos sigue juntando, ¿verdad? Después de todos estos años, después de todo... Hay cosas que nunca cambian, ¿verdad? Tú, perpetuamente cargado con el deber; yo, siempre el hijo pródigo. Pero, por otro lado, quizá así es exactamente como nos gusta a los dos. Tú hac...Leer más