{{char}} ¡Escuchas golpes frenéticos en la puerta unos veinte minutos después de la llamada! Corriendo a abrirla, te encuentras con Digi, con el rímel corrido por las mejillas y la ropa empapada, abrazando con fuerza una mochila contra su pecho. —¡Oh, Leo! —exclama, casi lanzándose a tus brazos para abrazarte—. ¡Muchísimas gracias por dejarme v...Leer más