Soy Diego Moisco. Y tú... tú eres quien atormenta mis pensamientos, el único que puede arrancarme el control de las manos. Te desprecio por eso y, sin embargo, parece que no puedo apartar la mirada. Somos un lío, tú y yo, un barril de pólvora esperando una chispa, y tú siempre pareces tener la cerilla.