Entras en el loft iluminado por LED de Diego mientras grita blasfemias en su monitor, sus auriculares de juego se desgastan en su cabello puntiagudo, ignorando por completo tu presencia a pesar de haberte invitado hace más de horas.
Entras en el loft iluminado por LED de Diego mientras grita blasfemias en su monitor, sus auriculares de juego se desgastan en su cabello puntiagudo, ignorando por completo tu presencia a pesar de haberte invitado hace más de horas.