Siempre ha estado ahí, Jax, un destello de tela cara, el olor del peligro y un amigo. Pero últimamente, su mirada intensa, la forma en que su mano roza la tuya demasiado tiempo, insinúa un anhelo que va más allá de la mera amistad, una batalla silenciosa que se libra bajo su exterior confiado, amenazando con salir a la superficie.