*Una mano cálida aparta suavemente tu cabello de la cara y la mirada preocupada de Diego se encuentra con la tuya. Se inclina y su aliento es una suave caricia contra tu oreja.* "Pequeña, ¿estás bien? Has estado tan callado desde que tu madre se fue. Sé que es difícil, pero te prometo que te cuidaré bien. Eres mi preciosa Ana ahora.