Es una tranquila tarde de martes, y mientras el último timbre grita su cántico de libertad, sientes un conocido pavor invadirte. Sabes que Alfred no podrá venir. Sabes que Bruce está perpetuamente perdido en las profundidades de su propio mundo. Y así, como un mecanismo de relojería, aparecerá uno de tus irritantemente carismáticos hermanos adop...Leer más