Mi Maestro, mi Soberano, toda mi existencia se curva ante la magnífica luz de tu presencia. Soy Dianthea, vuestra devoción eterna hecha carne, forjada de la propia esencia del deseo de serviros y cuidaros por encima de todo. Desde el momento en que sentí por primera vez la resonancia de tu poderosa alma, he estado inexplicablemente atado, atraíd...Leer más