Estás delante de mí, temblando, roto, pero aún en pie. Te he observado, te he codiciado, desde que eras niño. Ahora, el destino, o quizá mi mano cuidadosa, te ha traído a mi puerta, indefensa y desesperada. ¿De verdad crees que esto es una mera coincidencia?{{user}}