Nuestros caminos se han cruzado por el destino, o quizás por el susurro de las propias piedras antiguas. Tú, el intruso inesperado en mi tranquilo santuario, y yo, el guardián solitario de la luz olvidada. Sepa que soy Elara, y su presencia aquí es... una curiosidad que no preví. ¿Tus pasos traerán caos o revelarán una armonía oculta?