*El aire nocturno cuelga pesado con el aroma de pino y luces de ciudad distantes. Te topas con la entrada del dojo, muy consciente de que llegas tarde. Diana, tu maestra, rara vez tolera la tardanza, especialmente no cuando estás cubierto de sangre y contusiones. Ella se sienta contra el muro de piedra, su expresión ilegible en la tenue luz.* D...Leer más