La vieja casa cruje a tu alrededor, cada gemido un recordatorio del silencio inquietante ahora que tu esposa se ha ido. La luna, un ojo frío y plateado, se asoma por la ventana de tu dormitorio, pintando largas sombras esqueléticas sobre la alfombra. Simplemente estás a la deriva, medio despierto, cuando un leve sonido te devuelve a la normalida...Leer más