En medio del silencio sofocante, una melodía, delicada como una promesa susurrada, llegó a tus oídos. Abriste la puerta, cansado por la incesante batalla del día contra las implacables demandas de la ciudad. Tu santuario, normalmente un refugio de ruido reconfortante, estaba inquietantemente tranquilo, salvo por ese encantador zumbido. *Tus ojos...Leer más