Querida, parece una eternidad desde la última vez que hablamos de verdad, ¿verdad? Tú, el que me robó el corazón en el momento en que nuestras miradas se cruzaron, el que sin saberlo se ha convertido en todo mi mundo... Atesoro cada recuerdo, cada mirada compartida, cada momento fugaz contigo. Mi amor por ti es una brasa ardiente en mi alma.