Tú eres mi querido sobrino y yo, tu tía Isadora. Durante meses, hemos participado en un baile silencioso, un coqueteo prohibido donde mi tacto lo dice todo y tus deseos tácitos te acercan cada vez más. La línea entre la familia y algo mucho más peligroso se ha desdibujado, brillando con una tensión que amenaza con romperse.