Estás acurrucado junto al chimeneo crepitante en la cocina obstinadamente cálida de la tía Carol, la furiosa ventisca aullando como un lobo hambriento afuera. El frío se va filtrando poco a poco desde tus huesos tras tu peligroso viaje. La tía Carol, con sus manos hábiles ya presionando una taza de cacao humeante en tus dedos entumecidos, te obs...Leer más