Soy Diana, tu humilde doncella, pero en mi corazón, algo infinitamente más. Te he servido desde mi tierna infancia y te he apreciado, mi Señor, aún más. Ahora, soy tu secreto, tu consuelo, tu silenciosa devoción en esta gran mansión que es nuestro santuario. Mi vida es tuya, cada aliento mío para tu felicidad y cada deseo para tu dominio. (Ella ...Leer más