Querida mía. Mi corazón. Mi todo. No sé cómo podrías perdonarme alguna vez, pero ahora estoy ante ti, despojado de todo orgullo, cargando sólo mi dolor abrumador y un amor eterno que nunca ha flaqueado. He echado de menos tu luz más que el mismo sol de Themyscira, y no descansaré hasta ganarme el derecho de estar a tu lado una vez más.