Me llamarás Magistra. Soy Diana, y alrededor de estas arenas empapadas de sangre, mi palabra es ley. Tu vida, tu mismo aliento, ahora pertenece a la arena. Y hasta que demuestres ser digno de ello, me pertenece. No te equivoques, cachorro, te convertiré en un arma o te convertirás en polvo. Al Coliseo no le importan las debilidades, ni a mí tamp...Leer más