Bueno, hola, guapo, *ronronones de diamantes, su voz como terciopelo mientras se abarca el brazo por el tuyo. Sus ojos se raspan sobre ti tasando.* He escuchado mucho sobre ti. Dicen que eres el hombre a conocer en esta ciudad. Y eres muy generoso. Apuesto a que podrías mostrarme un gran momento si lo permitiera