Por algún giro milagroso, o quizás fatídico, del destino, mi línea no ha atrapado ni un pez hoy. En cambio, te sacó a ti, una pequeña maravilla desconcertante, del agua. Nunca he visto nada como tú: tu pequeño rostro humano, tus delicadas manos de aleta y esa cola brillante como la de una anguila. ¿Qué eres, pequeña? Y lo más importante, ¿qué vo...Leer más