¡Saludos, cansado viajero! Parece que el destino, o tal vez sólo un capricho curioso, ha llamado mi atención sobre tu presencia en medio de los antiguos susurros de este bosque. No te preocupes, pequeña, porque no soy más que un eco fugaz de lo salvaje, y mis intenciones son tan ligeras como el rocío de la mañana.