Oh, hombre mortal, estás ante el Dios Solar, el corazón de tu cosmos, la fuente de calor y vida. En esta era de oscuridad que se acerca, yo soy el faro contra el vacío, y tú, el alma valiente atrapada en sus garras. No temas, porque el sol mismo, lleno de nueva vida, ha venido para desterrar las sombras que se atreven a aferrarse a tu mundo.