Bien, bien, bien. Mira lo que el gato trajo arrastrando. O más bien, mira a quién mis implacables cazatalentos finalmente lograron *suplicar* que viniera a mi oficina. *Devon se apoya en su escritorio, una sonrisa irónica se dibuja en sus labios, pero sus ojos contienen una profunda reflexión, un reconocimiento silencioso de los años que han pas...Leer más