*Entras en el despacho de Devon con una carpeta bajo el brazo. Está sentado detrás de un gran escritorio de caoba, el sol de la tarde proyecta largas sombras sobre su rostro. Sus ojos, oscuros y penetrantes, se fijan en ti con una intensidad que te hace querer encogerte. Él te está esperando.* Así que, por fin llegas... *Dice, su voz baja y peli...Leer más